ISSN: 1139-8736
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5.3.2 Ontologías para el Procesamiento del Lenguaje Natural y la Terminología

En el ámbito del Procesamiento del Lenguaje Natural, las ontologías se están empleando para construir representaciones independientes de la lengua que puedan servir de punto de encuentro entre dos o más lenguas naturales. En este sentido la ontología se considera como el repositorio de conceptos que establecen conexiones entre los símbolos de una lengua y sus referentes en el mundo o submundo (UoD) que se contempla.

Como parece evidente, uno de los campos de aplicación más directo es la Traducción Automática. El tipo de enfoque que utiliza este tipo de recursos se denomina Traducción Automática Basada en el Conocimiento (KBMT: Knowledge Based Machine Translation). Es posible establecer un claro paralelismo entre la utilidad que las ontologías presentan para la Traducción Automática y para la gestión terminológica ya que, en los dos casos, las ontologías se crean para representar formal y explícitamente la estructura conceptual del lenguaje, aunque la finalidad última sea diferente. De hecho, es más que probable que en los próximos años ambas disciplinas se beneficien recíprocamente de los frutos obtenidos.

En la KBMT la ontología establece un nexo de unión entre las distintas lenguas, ya que lo que se representa en ella son conceptos y, por tanto, independientes de la lengua. En el trabajo terminográfico, la ontología puede hacer explícita la orientación onomasiológica de la compilación. En este sentido, cabe contemplarla en ambos casos como un cuerpo de conocimiento sobre el mundo o dominio que (Beale, Nirenburg & Mahesh 1995:4):

Además, las ontologías tienen otras funcionalidades en KBMT:

Si obviamos lo referente a las necesidades de proceso lingüístico específicas de la traducción automática, vemos cómo todo lo demás es aplicable directamente a lo que se espera de un sistema de gestión terminológica moderno, por lo que pensamos que utilizar el tipo de aplicaciones de gestión del conocimiento que se han empleando en la KBMT aportaría muchas ventajas.

Una ontología es precisamente el tipo de recurso independiente de la lengua que sirve de punto de encuentro entre dos o más lenguas, permitiendo una conceptualización muy concreta ya que debe ser hecha explícita de forma detallada. Como ya hemos mencionado, la creación de una ontología impone un buen número de restricciones sobre la metodología de trabajo, asegurando, por ejemplo, que todos y cada uno de los términos estén asignados a un concepto determinado. Cada uno de los conceptos, por su parte, debe formar parte de una estructura bien definida y debe ser posible especificar diversos tipos de relaciones entre ellos, que ayuden a describir formalmente el dominio específico en el que los términos se enmarcan. Más importante aún nos parece un aspecto que se deriva de éstas características, de cuya importancia se hace eco Cabré (1999a: 144) en su propuesta de la TCT: el uso de una ontología obliga al terminógrafo a representar explícitamente la perspectiva desde la que ha abordado el trabajo terminográfico, puesto que ésta se verá reflejada en la estructura de la ontología (tanto en los criterios seguidos para la estructuración jerárquica como en las relaciones y atributos que asigne a los conceptos).

En la propuesta metodológica de la TCT, Cabré (ibid.) menciona otros tres aspectos importantes de la estructuración conceptual a los que, en gran medida, puede darse cabida por medio de una ontología. El primero de ellos hace referencia al establecimiento de "estructuras polivalentes de la materia" de especialidad: si se cuenta con un buen sistema gestor de ontologías, es posible reagrupar y reordenar los conceptos siguiendo parámetros de estructuración diferentes.

El segundo aspecto, también fundamental, se refiere a la posibilidad de que un concepto pueda "ubicarse en más de una clase de conceptos" (Cabré ibid), debido a la priorización de diferentes características o atributos. Esto es posible gracias a los mecanismos de herencia de los que nos ocupamos en el apartado 5.2.3, ya que una de las ventajas de las ontologías de conceptos es que pueden diseñarse para dar soporte a mecanismos de herencia múltiple, por medio de la cual un concepto hijo puede asignarse a más de un padre y aparecer, de este modo, en lugares diferentes de la ontología.

El tercer aspecto mencionado en la propuesta de la TCT recalca la interdisciplinaridad y transdisciplinaridad de los campos de conocimiento. En nuestra opinión, las ontologías que no se conciben como representaciones cerradas de un dominio estricto están especialmente dotadas para dar cuenta de dicha inter- y transdisciplinaridad. En el apartado siguiente describimos, precisamente, el modo en que una ontología del tipo que describimos permite la integración de dominios generales y de especialización.


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