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3.4.1 Lengua general y lenguajes de especialidad

Una matizada definición de lengua general y lenguaje de especialidad la encontramos en el capítulo dedicado a estos últimos en Cabré (1993: 127 y ss.). Para la autora, una lengua particular está constituida por un conjunto diverso de subcódigos que los hablantes usan "en función de sus modalidades dialectales", seleccionándolos a tenor de las necesidades expresivas y de las características particulares del contexto comunicativo en el que se encuentran. Además de estos subcódigos, que hacen que la lengua sea un ente complejo con múltiples variedades, toda lengua general está conformada por un conjunto de reglas y unidades (fonológicas, morfológicas, léxicas, sintácticas, semánticas y discursivas) que son comunes a todos los hablantes.

Los lenguajes de especialidad, por otra parte, están conformados por un "conjunto de subcódigos -parcialmente coincidentes con el subcódigo de la lengua común- caracterizados en virtud de unas peculiaridades ‘especiales’ " (ibid.: 129). Estas características son propias y específicas a cada lenguaje de especialidad, ya sean referidas a la temática, el tipo de interlocutores, la situación comunicativa, la intención del hablante, etc.

Aunque estas dos definiciones parecen en principio delimitar con claridad el ámbito de la lengua general y el de los lenguajes de especialidad, reconoce la autora (ibid.: 132), la demarcación de esas peculiaridades especiales que definen los lenguajes de especialidad, así como su relación con la lengua general es "una cuestión [...] todavía hoy bastante polémica y difusa".

Ahmad et al. (1995) resumen las diferentes posturas existentes en lo que concierne a la relación entre lengua natural y lenguajes de especialidad en tres modelos diferentes representados en la figura siguiente:

Figura 11: Relación entre lengua general y lenguajes de especialidad.

La postura que estos autores defienden se encuentra más cercana al modelo C, ya que consideran que la relación entre lengua general y lengua especializada debe considerarse, tal y como se describe, por ejemplo, en Deville (1989), no como la yuxtaposición de ambas o la inclusión de la lengua especializada como un subsistema de la lengua general, sino como el "merging of a subset of the general language with a set of specific elements of its own".

Los tres modelos propuestos pueden considerarse paralelos a las tres aproximaciones detalladas en Cabré (1993: 132 y ss.). La primera de las aproximaciones considera los lenguajes especializados como códigos de carácter lingüístico, pero diferenciados del lenguaje general, ya que constan de reglas y unidades específicas. Sin embargo, no parece fácil delimitar la frontera entre la lengua general y los lenguajes especializados, ni parece existir consenso sobre cuáles son los fenómenos lingüísticos que los diferencian. La segunda aproximación considera los lenguajes de especialidad como simples variantes del lenguaje general y la tercera, quizá la más cercana a la opinión de la autora y a la nuestra propia, considera los lenguajes especializados como subconjuntos (fundamentalmente pragmáticos) del lenguaje global, término que pensamos corresponde al propuesto por Lehrberger (1986: 22) para englobar tanto a la lengua general (lengua estándar, tal y como él la denomina) como todos los posibles sublenguajes.

Esta posición teórica argumenta que resulta imposible definir los lenguajes de especialidad en términos estrictamente lingüísticos, ya que lo que los diferencia de la lengua general son características pragmáticas o extra-lingüísticas.

Lehrberger (1986: 22) considera que hay seis factores que pueden ayudar a definir un sublenguaje o lenguaje de especialidad:

  1. temática específica;
  2. restricciones léxicas, sintácticas y semánticas;
  3. reglas gramaticales "anómalas";
  4. alta frecuencia de aparición de determinadas construcciones;
  5. estructura textual;
  6. uso de símbolos específicos.

A estos seis factores, habría que añadir uno que es, a nuestro entender, fundamental para entender la relación entre lengua general y lenguajes de especialidad: las características especiales en que se desarrolla el intercambio de información (Cabré 1993: 136). Estas características específicas atañen tanto a los interlocutores (productores y receptores de comunicaciones especializadas) como a la situación y función comunicativa o al canal de transmisión de los datos. Es, de este modo, el uso lingüístico, junto con el contexto comunicativo, el que define la compleja relación entre lengua general y lenguajes especializados, haciendo que ambos tipos puedan integrarse en una lengua natural:

The nature of language is such that general language and special languages can be accommodated within one natural language: the fundamental characteristics of language are manifested both in English and in the language of chemical engineering, both in French and in the language of physics. The difference between general and special languages is a difference of degree rather than kind: the degree to which the fundamental characteristics of language are maximized or minimized in special languages. Special languages are used more self-consciously than general language and the situations in which they are used intensify the user’s concern with the language. It is therefore on the level of use that we look for more specific differentiating criteria"

Sager, Dungworth & McDonald (1980, énfasis añadido)

La suma de estas características específicas también sirve para dar cuenta de las diferentes variaciones y conexiones entre y dentro del seno de los lenguajes de especialidad; variaciones debidas tanto a la diferente temática como al nivel de abstracción de la información transmitida en un contexto situacional determinado o al carácter diferencial de los interlocutores (tanto los productores como los receptores de la comunicación especializada). La Figura 12 muestra esta aproximación, adaptada de Cabré (1993: 140), que completa el modelo C de la Figura 11, ya que en ésta los lenguajes de especialidad están en relación de inclusión respecto a la lengua global y en relación de intersección tanto entre sí como con respecto a la lengua general, con la que comparten características y donde se produce un constante transvase de unidades:

Figura 12: Relación entre lengua global, lengua general y lenguajes de especialidad.

Las características comunes que los lenguajes de especialidad comparten con la lengua general y el constante transvase de unidades de una a otras al que hacíamos alusión anteriormente, son la causa fundamental de la dificultad que existe para separar las palabras (como unidades léxicas de la lengua general) de los términos (unidades de los lenguajes de especialidad). Tratamos este aspecto en el apartado siguiente.


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