ISSN:  1139-8736
Depósito Legal: B-39199-99

3.1.1.  EL NOMBRE

El nombre es concebido como categoría gramatical desde la Antigüedad Clásica. Aristóteles, siguiendo la distinción "ónoma" "nombre "rhéma" "adjetivo" de Platón caracteriza al segundo frente al primero por su capacidad predicativa y por la presencia de flexión temporal.

En la tradición gramatical occidental la categoría gramatical nombre ha sido una denominación común para nombre-sustantivo y nombre-adjetivo. La distinción entre nombres-sustantivos y nombres-adjetivos se inicia en la Edad Media, pero no se consolida hasta el siglo XVIII. La RAE no acpeta esta distinción hasta la 12ª edición de su gramática en 1870.

En la mayoría de las gramáticas posteriores y aún hoy en las contemporáneas estas dos categorías se siguen manteniendo unidas en unos planteamientos metodológicos que intentan preservar lo común:

* Semejanza nocional. F. Marcos Marín dice que ambas dan cuenta de los objetos. La diferencia viene marcada por su consideración como objetos independientes (sustantivos) o dependientes (adjetivos)1.
* Capacidad predicativa común a ambas categorías: Juan es humano/Juan es hombre.
* Existencia de rasgos morfológicos comunes (género y número en el caso del español).

En un sistema de codificación como el que pretendemos desarrollar creemos que es absolutamente necesario señalar lo peculiar frente a lo común en la caracterización de estas clases.

En primer lugar la semejanza nocional es algo que no ha lugar en un sistema de codificación morfosintáctica.

En segundo lugar, la capacidad predicativa es efectivamente, desde un punto de vista funcional, un rasgo común. Sin embargo, las diferencias funcionales o sintácticas (capacidad del sustantivo para aparecer en sintagmas a los que corresponde una función oracional básica como sujeto u objeto directo) justifican la existencia de dos clases.

En tercer y último lugar, la similitud formal queda suficientemente reflejada en la asignación y codificación de rasgos morfológicos.

Codificación.

TIPO: GÉNERO NÚMERO
COMÚN PROPIO

En la codificación de rasgos morfológicos que parte de los intentos de estandarización TEI y NERC es necesario señalar que, junto a la asignación de dos rasgos recurrentes: género y número- y uno específico: tipo (común/propio), TEI propone la codificación del rasgo presencia de mayúscula inicial.

Aunque se trata de un rasgo perfectamente encuadrable y justificable en el nivel de análisis que estamos desarrollando: la presencia de mayúsculas es un rasgo formal que, en la mayoría de las ocasiones tiene repercusiones sintácticas(coincide en estos casos con la distinción propio vs. común) la práctica de codificación de corpus españoles, sin embargo, nos ha aconsejado prescindir de este rasgo.

La razón fundamental es la siguiente: el uso que se hace de las mayúsculas en la mayor parte de los textos que hemos tratado es un tanto anárquico. Esta característica nos obligaría a distinguir este rasgo en prácticamente todas las categorías, lo que a nuestro juicio complicaría de una manera muy poco rentable nuestro sistema de codificación. La peculiaridad que puede denotar este uso en la categoría nombre queda suficientemente reflejada en la distinción propio vs. común establecida en los siguientes términos:

Para la definición de nombre propio recurrimos a la caracterización Alcina y Blecua: "Los nombres propios son, por sí mismos, nombres sin significación propia, nacidos por la necesidad de particularizar las diferentes versiones de una misma clase, especie o género de la realidad"2.

Nuestra práctica de codificación, basándose en la casuística de Seco (1989) respecto al uso de mayúscula inicial, considerará como nombre propio:

1. Todos los nombres propios y los sobrenomres que los sustituyen o los acompañan: España, Duero, Juan el Bizco, el Manitas,...
2. Las palabras que designan a Dios o a la Virgen María: el Creador, la Madre del Salvador, Él, Ella.
3. Los títulos de dignidad o de autoridad y los nombres que designan entidades: El Jefe del Estado, Su Majestad, El Gobierno, Ministerio de Economía y Hacienda y también la Calle Postas o la Plaza Mayor. Se consideran nombres propios, en general, las palabras que designan a personas, entidades o lugares concretos vayan o no seguidos de complementos. En este orden de cosas es nombre propio Mercado de la Paz, y Mercado cuando nos estamos refiriendo a un mercado como entidad única.
4. En general, todo lo que designe entes únicos que sean reconocidos así por un hablante nativo de la lengua objeto de análisis. Se incluyen aquí las palabras que designan hechos históricos, títulos de publicaciones periódicas, entidades o agrupaciones políticas o comerciales y deportivas: Lepanto/la batalla de Lepanto, El País, la Revista de Occidente, el Barcelona C. De F., el Partido Socialista Obrero Español, la ONU3,...

Dentro de la casuística propio vs. común debemos considerar los ejemplos de recategorización propioà común en los que junto a características formales exclusivas de los nombres propios (mayúscula inicial y ausencia de marca de plural) encontramos comportamientos distribucionales característicos de los nombres comunes:

"La clase está llena de Eistenes" (ejemplo tomado de Moreno Cabrera, 1991)

Está cansado de ver tanto Velázquez (ejemplo tomado de Moreno Cabrera, 1991)

Todos los César (ejemplo tomado de Marcos Marín 1980/1984)

Para dar cuenta de esta conjunción de valores formales y funcionales utilizaremos el booleano AND (4-5). De esta manera caracterizamos con membretes exclusivos estos procesos de recategorización.

Finalmente, en relación con la mayúscula inicial y la distinción propio vs. común es necesario señalar la existencia de dos empleos de mayúscula que de momento quedan fuera del tratamiento que acabamos de exponer:

En primer lugar, nos referimos a aquellos casos en los que la presencia de una mayúscula denota un uso especial de una palabra en un contexto específico.

Por ejemplo, en el Corpus Oral del Español Peninsular tenemos recogida la siguiente frase:

"No, no me refiero a la palabra "Cultura" con mayúsculas4."

En segundo lugar, aquellos casos en los que una mayúscula en la palabra inicial denota que lo que sigue es un título de un libro, artículo, película o pieza teatral: Sin perdón, El mejor alcalde, el Rey Hermana muerte, ... Estos casos suelen ir marcados por alguna característica tipográfica adicional como puede ser el uso de cursiva, subrayado, ... que quedaría registrado en un estadio de codificación anterior al nuestro.

En todo caso, el conjunto podría marcarse (no en éste sino en un estadio posterior de codificación) con un membrete de sustantivo propio que se asignaría únicamente a la última palabra del conjunto (la misma codificación que hemos propuesto para locuciones prepositivas, conjuntivas o adverbiales)5.

Un caso parecido es el de las palabras denominadas "términos". Palabras que reciben un significado especial asignable a partir de los textos técnicos de una rama específica de la ciencia. En algunas ocasiones, el uso peculiar que supone su empleo como término va marcada con la presencia de una mayúscula inicial6.

Creemos que la marcación de este tipo de palabras es objeto también de un nivel posterior de análisis y tarea de un especialista en terminología.

Además de los rasgos que hemos señalado, TEI sugiere la codificación de un rasgo que de cuenta de la presencia de sufijos aumentativos o diminutivos.

La peculiaridad que aporta la codificación de este rasgo, sin embargo, es la de proporcionar un valor o matiz semántico adicional que no tiene consecuencias morfosintácticas.

Asignación de membretes dobles

Sustantivo/adjetivo Sustantivo/verbo
Sustantivo/adjetivo

Como ya apuntábamos más arriba, sustantivo y adjetivo son quizás las dos categorías que han permanecido más unidas a lo largo de la tradición gramatical Occidental. Sustantivo y adjetivo son también las clases entre las que se produce con más frecuencia una doble asignación de categoría.

Sin llegar a profundizar demasiado en este aspecto, señalaremos, siguiendo a Bosque (1991) los casos más comunes de doble asignación de categoría sustantivo-adjetivo:

a)  Sustantivos o adjetivos que designan características físicas: gordo, ciego, manco, ...
b)  Sustantivos o adjetivos que designan características morales o anímicas: fiel, salvaje, justo,...
c)  Sustantivos o adjetivos que designan nombres de profesiones: nadador, crítico, industrial,...
d)  Sustantivos o adjetivos que designan rasgos sociales, de nacionalidad o procedencia étnica, grupos religiosos, políticos o ideológicos: español, madrileño, protestante, liberal,...
e)  Sustantivos o adjetivos no personales:

Si los ejemplos anteriores suponen casos de recategorización adjetivo à sustantivo o sustantivación. No debemos olvidar, aunque es mucho menos frecuente, el proceso contrario sustantivo à adjetivo (vida padre, ciudad satélite, día perro, muy mujer,...).

Si en la práctica de codificación de corpus se trata de preparar los textos para la fase de análisis especificando con el máximo rigor posible su caracterización y su comportamiento morfosintáctico, en este y en otros casos semejantes se asignarán los códigos correspondientes al comportamiento de la palabra independientemente de su origen. En el caso que nos ocupa codificaremos como sustantivo todas aquellas palabras que tengan el comportamiento morfosintáctico característico de esta categoría y como adjetivo todas aquellas que tienen el comportamiento morfosintáctico característico de esta otra.

Sustantivo/verbo

1) Sustantivo/Infinitivo

Siguiendo a Bosque (1991) vamos a distinguir los siguientes casos:

A) comportamientos nominales o verbales de los infinitivos

En este caso lo verdaderamente problemático son aquellas construcciones con infinitivo en las que se produce un cruce entre las propiedades nominales y las verbales. Este es el caso de los siguientes ejemplos de Bosque (1991):

"el venir ayer María"
"el comer bien"

pese a la aparición del artículo, en este tipo de construcción parece predominar el comportamiento verbal que aconsejaría su codificación como verbo.

Obsérvese la diferencia de comportamiento de "el comer bien" que acabamos de ver frente "el buen comer". En esta segunda el adverbio ha sido sustituido por un modificador claramente nominal como es el adjetivo. Esta construcción además no admitiría un sintagma nominal sujeto "* el buen comer María". En ella hay un predominio de las propiedades nominales que aconsejaría su codificación como sustantivo.

Un caso más claro de cruce entre propiedades nominales y verbales lo constituiría el siguiente ejemplo también de Bosque (199!):

Su continuo beber cerveza

La presencia de un posesivo y un adjetivo (construcción típicamente nominal) choca con la presencia de un objeto directo "cerveza" (requisito típicamente verbal).

B) Lo que Bosque llama "infinitivos nominales". Verdaderos nombres, es decir, sustantivos que derivan de verbos mediante un proceso morfológico como el que se observa en los derivados en "-ción" o "-miento".7

Como tales nombres admiten plurales: saberes, placeres, poderes,...

Nuestra actitud ante toda esta casuística será la de codificar como verbos todos los infinitivos que muestren un cruce de propiedades nominales y verbales (sin tener en cuenta si hay un comportamiento nominal o verbal predominante) y reservar la codificación de sustantivos para los que hemos llamado "infinitivos nominales"8.

La razón es la siguiente: entre las propiedades verbales que pueden manifestar estos infinitivos se encuentra la posibilidad de incluir un objeto directo en forma de enclítico en el infinitivo. Ejemplos:

"Aquel haberle obligado a redimir su pecado" (Unamuno, cit. Por Hernanz, 1982: 532).
"Su continuo beber cerveza" "Su continuo beberla"

En nuestra propuesta de codificación la presencia de este enclítico se codifica mediante un rasgo (incorporación-p) que se aplica únicamente a la categoría verbo9

Codificamos, por supuesto, como infinitivo los infinitivos que aparecen en perífrasis verbales o los que aparecen regidos por un nombre o una construcción nominal, un adjetivo, un verbo o un adverbio ("capacidad para/de generar", "con objeto de determinar", "es importante mencionar", "consiste en exponer", "después de llegar",...)

2) Sustantivo/participio.

Es un caso ya tratado en la transcategorización sustantivo/adjetivo presente tanto en participios de pasado (preparado, conocido) como en participios de presente (tranquilizante).

La codificación de estas formas como sustantivos independientemente de su origen verbal participial está en concordancia con la que veíamos en el caso de la doble asignación de membrete sustantivo/adjetivo.

Membretes específicos

Aparte de todas las combinaciones posibles que ofrece la casuística de sustantivos en español a partir del conjunto de atributos y valores que hemos definido para la categoría sustantivo, la categoría gramatical sustantivo tiene tres codificaciones peculiares en las que creo que merece la pena detenernos.

La primera es la que hemos propuesto para aquellos casos en los que se produce una recategorización propio à común que señalábamos más arriba.

La segunda es la que proponemos para los sustantivos que forman parte "locuciones nominales" (empleando la terminología que hemos usado en 3.1.0.) formadas por un verbo más un nombre invariable como (entrar en) juego, (poner en) marcha, (tener en) cuenta, ... En estos casos, la codificación de los rasgos género y número con el valor correspondiente a "rasgo no aplicable 0" nos permite diferenciar este tipo de nombres que en estas construcciones no permiten alteraciones de género y número.

La tercera es la que se refiere a los nombres propios (y también más ocasionalmente a algunos comunes) cuando aparecen sin ningún tipo de contexto que permita identificar sus valores para género y número.


NOTAS

1  F. Marcos Marín (1980): Curso de Gramática Española. Cincel Kapelusz, Madrid.

2  Vid Alcina y Blecua p. 502.

3  Este último caso recibe en nuestra propuesta de codificación un membrete específico derivado de su condición de acrónimo.

4  Quizás en este caso se podría hablar de una recategorización común à propio que se podría codificar en los mismos términos que la correspondiente a propio à común que acabamos de exponer.

Hemos preferido de momento dejar fuera estos casos a la espera de un estudio más detallado de esta nueva casuística a partir de los ejemplos que podamos encontrar en los corpus.

5  Cf. 3.1.0.

6  Cf. El empleo de "Estudio de Impacto Ambiental" en el primero de los textos codificados que incluimos en el Apéndice de esta tesis.

7  Varela (1979) llama a estos infinitivos como "infinitivos con plural".

Hernanz (1982) habla de "sutantivación lexicalizada" frente a la "sustantivación fucional" y "sustantivación formal" que acabamos de ver.

8  En la consideración de las formas "infinitivos nominales" utilizaremos un criterio, creemos que más amplio que el que se deduce del tratamiento del infinitivo que hace I. Bosque. [Por ejemplo, "vivir" en "el buen vivir" se considerará como infinitivo nominal]

En general, consideraremos "infinitivo nominal" todas aquellas formas (categoría sustantivo) que aparezcan con entrada distinta a la verbal en el diccionario de la RAE.

Es importante señalar que estas formas, sin embargo, pueden tener un comportamiento únicamente verbal en aquellos contextos en las que significan "el hecho de..."

Por ejemplo:

Cantar/cantares sería un ejemplo típico de "infinitivo nominal". Sin embargo, su codificación como infinitivo no ofrece ninguna duda en frases como:

Su continuo cantar boleros en horas de trabajo, provocó su expulsión.

9  Optaremos por la codificación del infinitivo como verbo incluso en los casos donde la propia naturaleza del verbo impida la presencia de un enclítico. Nuestra propuesta de codificación carece, de momento, de una distinción del marco subcategorial de los verbos.

Mantendremos entonces la codificación del infinitivo como verbo en los casos donde pueda aparecer un enclítico:

Su continuo beber cerveza / Su continuo beberla

y también en aquellos otros donde lo impida la subcategorización del verbo:

Su continuo viajar al extranjero

Anterior  I  Siguiente  I  Índice capítulo 3  I  Índice General


ISSN:  1139-8736
Depósito Legal: B-39199-99