Actas del II Congreso de la Región Noroeste de Europa de la Asociación de Lingüística y Filología de América Latina (ALFAL)


4.3.1. El verbo llevar

En su sentido básico, llevar se comporta como un verbo que expresa una acción que supone que algo o alguien causa un movimiento de algo hacia un punto lejano del hablante. Para este caso, la estructura que proponemos es la que presentamos esquemáticamente en (21):

(21) María [v [lleva [PP los libros a la escuela]]]

El verbo llevar toma como complemento un SP cuyo núcleo es una preposición dinámica con un valor de destino (i.e. alativo), a (Hale 1986). En (21) el especificador de esa preposición es el SD los libros, mientras que su complemento es el SD la escuela. Este verbo, al estar seleccionado por un v pequeño causativo, toma también un argumento externo (María).

Al contrario que en las de (21), en las construcciones que estudiamos supondremos que llevar admite la incorporación de una preposición dinámica, siempre que esta no tenga contenido fonológico. Una de las propiedades más intrigantes de este uso de llevar, que no presenta el analizado en (21), es su imposibilidad de aparecer en oraciones en tiempo pasado y aspecto perfectivo, como las de (19). Para dar cuenta de esta peculiaridad adoptaremos las teorías recientes sobre tiempo y aspecto, como las desarrolladas en Zagona (1995), Stowell (1996), Demirdache y Uribe-Etxebarria (1997), (2000), entre otros. La idea básica de estos autores es que Tiempo y también Aspecto pueden analizarse como predicados, ya sea dinámicos -destino u origen-, o estáticos que expresen mera coincidencia. Obsérvese que desde este punto de vista podemos explicar fácilmente por qué algunos verbos de movimiento se usan frecuentemente en distintas lenguas como auxiliares temporales (Hale 1986) (español: venir a, ir a, echar a, llegar a + infinitivo, andar, venir, seguir + gerundio; catalán: arribar a, anar + infinitivo; portugués: ir + infinitivo.).

En concreto, Demirdache y Uribe-Etxebarria (2000) proponen analizar los tiempos del perfecto como predicados dinámicos, que no expresan coincidencia estática sino origen. Dicho de otro modo, el tiempo pasado y el aspecto perfectivo tienen un significado similar a la preposición desde. Si aceptamos esta propuesta podemos dar cuenta de las restricciones temporales- aspectuales que muestra el verbo llevar temporal en español (Marín Gálvez 2000: 203; Sedano 2000; Camus 2004). Lo mismo es válido para el verbo portar en catalán (cf. (22 d y e)):

(22) a. *Juan llevó tres años en Inglaterra
b. *He llevado un mes trabajando aquí.
c. *Para entonces ya habremos llevado tres meses aquí
d. *En Joan portà tres anys a Anglaterra (Catalán)
/TD> e. *En Joan ha portat un mes treballant aquí (Catalán)

Llevar/portar temporales son incompatibles con tiempo y aspecto que no signifiquen origen (ordenamiento desde un punto a otro). El valor de origen del tiempo pasado y el aspecto perfectivo no encaja en el significado de la preposición de destino que hemos asumido que se incorpora al llevar temporal. El verbo llevar es en sí mismo direccional, pero en nuestras construcciones admite también la incorporación de un predicado de locación temporal abstracta equivalente a la preposición a. Así pues, el valor del verdadero predicado de la construcción -la preposición abstracta- se añade al valor direccional de llevar. Este valor de destino reforzado de la predicación -que tiene el significado de "hacia"- no encaja con el valor de origen del predicado temporal-aspectual característico del tiempo pasado y aspecto perfectivo.

En resumen, la preposición de destino o alativa incorporada al verbo llevar es incompatible con la relación de origen expresada por el tiempo pasado y el aspecto perfectivo. Ello explicaría las restricciones temporales/aspectuales de arriba. 1

Como cabe esperar, otros usos de llevar no muestran las restricciones mencionadas, como se ve en (23):

(23) a. Juan llevó los libros al colegio
b. Nos llevó mucho tiempo escribir este artículo
c. Juan llevó/ha llevado una vida muy tranquila

Nuestra propuesta para estos casos es que llevar no incorpora una preposición de destino, si bien puede seleccionar explícitamente una como complemento, como en (23a).

Una prueba a favor de nuestro análisis la proporciona el hecho de que existen otras construcciones temporales, como la impersonal ir para, en las que la preposición de destino aparece explícitamente. Esta construcción, como cabe esperar, también muestra incompatibilidad con el tiempo pasado y el aspecto perfectivo. Damos algunos ejemplos en (24):

(24) a. Va para tres meses que no llueve
b. *Fue para tres años que se había ido
c. *Ha ido para tres meses que no llovía/llovió

De nuevo, el verbo ir, cuando no se usa en construcción temporal sino como un predicado, seguido de un SP de destino seleccionado, no respeta ninguna de las restricciones mencionadas arriba, como se ve en (25):

(25) Hemos ido/ fuimos para la playa

Nuestra hipótesis encaja perfectamente en la propuesta de Cinque (1999), según la cual existe una jerarquía universal de categorías funcionales, algunas de las cuales son de naturaleza aspectual. Los verbos auxiliares de movimiento se generarían en esas proyecciones aspectuales (véase también Cardinaletti y Giusti 1998). Este podría ser el caso de ir y, nos gustaría proponer, de nuestro llegar temporal. Dado que se relacionan con una preposición de destino, su correspondiente categoría aspectual sería prospectiva o proximativa. Este valor sería incompatible con el aspecto perfectivo (retrospectivo) expresado por algunos tiempos del pasado.2 La representación de las estructuras relevantes sería como la de (26):

(26)

La naturaleza direccional de la preposición abstracta incorporada al llevar temporal da cuenta también de datos como el de (18b), que repetimos en (27a). Lo que muestra este tipo de datos es que en nuestras construcciones temporales con llevar solo admiten adjetivos y participios de estadio cuyas propiedades léxicas aspectuales sean, en algún sentido, "durativas" (como enterrado, enfermo, borracho pero no nacido, ejecutado, regado, escupido, criticado...). Un sintagma "durativo" es el único compatible tanto con la preposición principal como con la medida de tiempo que esta selecciona. Esto es, el sintagma temporal que aparece con llevar es solo semánticamente compatible con estadios que admiten una posible continuación. Por la misma razón llevar es también incompatible con predicados que exprese un logro, como en (27b):

(27) a. *Apenas llevaba un día nacido
b. *Lleva tres horas llegando/sin llegar a la oficina

Hasta el momento hemos tratado de la naturaleza del verbo ligero llevar. Profundizaremos en lo que sigue en la estructura que proponemos para esta construcción. En particular, intentaremos mostrar que en una oración como la de (28a) el sujeto gramatical (María) es el sujeto semántico de una cláusula reducida cuyo predicado es la preposición direccional. Obsérvese que si el verdadero núcleo de la predicación es una P, nuestro verbo llevar ya no será un verbo de acción que implique un argumento agente. Aparece en la oración para albergar tiempo y aspecto. En (28b) damos una estructura argumental esquemática correspondiente a (28a):

(28) a. María lleva tres años en esta empresa
b.

En (28b) no hay lugar para un argumento externo, al contrario de lo que ocurría en (21). Llevar es un verbo ligero que selecciona un SP cuyo núcleo es una preposición abstracta de destino. Esta preposición tiene en su especificador el N (María) que ascenderá al la posición de sujeto oracional.

Si seguimos a Hale y Keyser (2002: 221), la estructura de un SP con una preposición de destino es más compleja de lo que cabría esperar, dado que estas preposiciones no solamente implican destino sino también coincidencia central (si bien esto no es siembre visible para la sintaxis). Ello significa que el complemento de una P de destino P establece una relación semántica con otra preposición de coincidencia, estática. Así pues, una preposición como into en inglés puede analizarse como to + in, con incorporación.

(29) Getting [the baby into bed] is hard (Hale y Keyser 2002: 222) [into = to + in]

Volvamos ahora a la estructura del N de medida temporal incrustado de (28b). El sintagma temporal (tres) años requiere conceptualmente una cualificación que defina el valor de este intervalo de tiempo.3 Este requisito no es de naturaleza sintáctico-léxica sino semántico-conceptual. Para cumplir con el requisito de relevancia, se debe atribuir alguna propiedad a la expresión temporal. Dicho de otro modo, para que la relación entre el sujeto y el intervalo temporal se entienda necesita que se complete una cualificación especial. Es decir, desde un punto de vista (léxico-)sintáctico, la construcción María lleva tres años está bien formada, pero desde el punto de vista discursivo o pragmático debe atribuirse necesariamente una propiedad a esos tres años. En (28) la asignación de esta propiedad se lleva a cabo mediante la aparición de un sintagma en aposición que añade otra relación de predicación. Este requisito conceptual no es particular de nuestras construcciones: en otros contextos, como los que contienen verbos como tener o quedar, cuando se construyen con un sintagma de medida, requieren expresiones como de vacaciones, para hacerlo4 para interpretar adecuadamente la oración.

(30) a. Tienes quince días de vacaciones
b. Me quedan cinco minutos para hacerlo

Nuestro llevar temporal, cuyo significado de destino se ve reforzado por la incorporación de una preposición de destino, solo es compatible con una expresión no direccional, estática, en aposición. De este modo, en una oración como (28a) junto con la predicación encabezada por la preposición de destino, se establece otra relación de predicación que asegura que el valor de medida (tres años) coincide con la permanencia del sujeto en la locación (en esta empresa).

Cuando la preposición de coincidencia central es la negativa sin, admite una proposición como complemento, como se ve en la estructura sintáctica de (31b):

(31) a. María lleva tres años sin dormir
b. [lleva [María P [tres años [sin [PRO Io dormir]]]]]5

Junto con los casos de (28) y (31), en que la preposición de coincidencia es explicita, hay otros en que es invisible porque se le incorpora un N, como en (32a). Suponemos, con otros muchos autores (cf. Mateu y Amadas 1999), que el gerundio es una forma preposicional. De hecho, como señala Bosque (1980), sin + infinitivo es el equivalente de la negación del gerundio. Esta naturaleza preposicional puede extenderse a los adjectivos, naturalmente, a los adverbios, en la sintaxis léxica, como en (32b y c)6:

(32) a. trabajando = [Pcoincidencia + trabaj-](Mateu y Amadas 1999)
b. enojado = [Pcoincidencia + enojo] (Mateu 2002)
c. aquí = [Pcoincidencia + aquí] (Mateu 2002)

Resumiendo, en las construcciones llevar temporal los constituyentes que son aparentemente complementos del verbo son en realidad complemento complejo de una P abstracta de destino.

Nuestro análisis puede dar cuenta asimismo de otros casos similares donde llevar aparece con un complemento que no es un sintagma de medida (temporal) sino un sintagma (necesariamente) cuantificado. Estas construcciones también muestran restricciones temporales-aspectuales:

(33) a. María llevaba seis cartas escritas
b. Ya lleva tomadas seis copas
c. *María llevó seis copas tomadas

En este caso, el sintagma cuantificado seleccionado por la preposición de destino debe también estar "conceptualmente completado". Este requisito se satisface mediante el participio pasado de un verbo que tome un argumento interno, de ahí el significado pasivo del sintagma cuantificado. Este tipo de significado pasivo es imposible de obtener con las frases de medida del llevar temporal, puesto que nunca son verdaderos argumentos internos de un verbo.

1Obsérvese que el imperfecto es compatible con el llevar temporal, dado que tiene un valor aspectual inconcluso (véase Brucart 2003, García Fernández y Camus 2004): Llevaba tres días sin dormir.

2Otras propuestas teóricas que dan cuenta de restricciones similares en otras lenguas son las de Iatridou, Anagnostopoulou e Izvorsky (2001), la de Iatridou (2002).

3El intervalo de tiempo puede ser expresado por un SP de origen, que indica el punto en el tiempo desde el que comienza el lapso de tiempo:
(i) Yo llevo trabajando desde las 10:30 de la mañana
Esto puede indicar que lo que aparece en posición de complemento de P es una estructura más compleja en que desde relaciona el momento de la enunciación con la expresión temporal:
(ii) [AHORA desde las 10:30 de la mañana]
4Si el sintagma requerido es implícito, se interpreta por defecto como de existencia, de edad como en (i):
(i) El edificio/el niño tiene cinco años
5Debemos suponer la existencia de categorías funcionales periféricas en la fase de v para permitir el movimiento de la preposición de coincidencia y su complemento en casos como:
(i) María lleva sin dormir tres años
6Otro caso de esta construcción sería (i):
(i) Lleva tres años de directora
Ahora, la preposición de tiene un valor "atributivo" (similar a como), que también se obtiene en estructuras con nombres de profesión, papel, etc. como Trabaja de camionera.


Índice general  I  Siguiente



Volumen 22 (2005)
ISSN: 1139-8736