ISSN: 1139-8736

LA INCIDENCIA DEL "FORO BABEL" EN LA SOCIEDAD CATALANA 0

Mª Luisa Calero Vaquera
Universidad de Córdoba (España)

Tras el oscuro período de la dictadura franquista (1939-1975) en que, junto a otros derechos, se conculcaron desde el poder político los más elementales derechos lingüísticos de la ciudadanía, se abrió en España un período de transición democrática que permitió y propició la recuperación de determinadas lenguas regionales, hasta entonces asfixiadas en su uso social por la imposición del castellano como lengua oficial exclusiva y excluyente1

Tal vez sea el catalán, de entre las autonómicas, la lengua que en el último cuarto de siglo ha gozado de una mayor revitalización en su ámbito geográfico propio, gracias a una continuada -y a veces demasiado exigente- política lingüística que busca ampliar su uso a todos los estratos de la sociedad catalana, integrada en la actualidad, como es sabido, por grandes núcleos de inmigración castellanohablante. La política lingüística seguida por la Generalitatse ha plasmado jurídicamente en dos leyes promulgadas por el ejecutivo catalán en diferentes tiempos: la Ley de Normalización Lingüística (aprobada por el Parlament el 18 de abril de 1983) y la Ley de Política Lingüística (coloquialmente denominada "ley del catalán", aprobada en diciembre de 1997).

La primera fue un producto inmediato de la política de inspiración nacionalista anunciada por Jordi Pujol en su discurso de investidura (abril de 1980) como primer presidente de la reinstaurada Generalitat de Catalunya

Actuaremos con firmeza para que el catalán sea en la práctica [...] la lengua propia de Cataluña (cit. en Foro Babel, 1999: 39).

Aunque el objetivo final de esta ley pretendía que el catalán se convirtiera a medio plazo en la única lengua vehicular de la enseñanza (lo que dio lugar a un recurso sobre su constitucionalidad), en la práctica, sin embargo, era bastante flexible, pues concedía a los padres y madres un amplio margen de decisión en la elección de la lengua vehicular -catalán o castellano- en el ciclo inicial de la Enseñanza General Básica (E.G.B.).

Como complemento de la anterior normativa, el 9 de marzo de 1992 se promulgó el Decreto-marco 75.1992 (completado con tres decretos más al mes siguiente), que significó de hecho el fin del sistema de doble línea (castellana y catalana), al proclamar que el catalán, como "lengua propia" de Cataluña que es, había de serlo también de la enseñanza obligatoria. Son los llamados "decretos de inmersión lingüística", que en la práctica vinieron a radicalizar los presupuestos iniciales de la Ley de Normalización Lingüística, propiciando un ambiente de polémica que tuvo amplio eco sobre todo en las ediciones de los diarios del resto de España. Así, en la portada del ABC del 12 de septiembre de 1993 aparecía el siguiente titular: "Igual que Franco pero al revés. Persecución del castellano en Cataluña".

A raíz de la sentencia del Tribunal Constitucional de 23 de diciembre de 1994, por la que se ratificaba la constitucionalidad de la ley de 1983 y de los decretos de inmersión lingüística, el partido gobernante en Cataluña, Convergencia i Unió, consideró llegado el momento de promulgar una nueva ley, más ambiciosa en sus pretensiones de conseguir un modelo monolingüe catalán, que derogara la de 1983. En febrero de 1997 comenzaron los diferentes partidos con representación en el Parlament a discutir el nuevo anteproyecto de ley, que regularía el uso de las lenguas oficiales de Cataluña. En el transcurso de dicho año se sucedieron los debates políticos, a veces inmersos en un ambiente de crispación, sobre la nueva ley, que quedó finalmente aprobada -aunque no de forma unánime- por el Parlament el 30 de diciembre de 1997 con el nombre de "Ley de Política Lingüística". En ella, se concede preferencia al catalán no sólo en la administración pública sino también en las empresas públicas y privadas, que se ven obligadas a utilizarlo con preferencia en sus facturas y documentos; rótulos y anuncios habrán de ser redactados "al menos en catalán"; el etiquetaje habrá de figurar exclusivamente en catalán, y -lo que causa mayor revuelo en ciertos sectores- se preven sanciones en caso de incumplimiento.

La aprobación de esta ley no se hizo en ausencia de un vivo debate por parte de las bases sociales. De ello son reflejo las muchas páginas que en la prensa catalana y del resto de España se dedicaron a la cuestión lingüística. Ya en los primeros años de la década de los ochenta numerosas voces se habían ido alzando en contra de algunas medidas que rozaban la anticonstitucionalidad y que posteriormente serían recogidas ya sin medias tintas en la "Ley de Política Lingüística"; así, el Manifiesto de los 2.300 "Por la igualdad de los derechos lingüísticos en Catalunya", publicado en Diario 16 (12/marzo/1981) y promovido por intelectuales como Federico Jiménez Losantos o Amando de Miguel, quienes denuncian la discriminación que sufre la lengua castellana en Cataluña. En los años noventa Aleix Vidal-Quadras, presidente del Partido Popular catalán de 1991 a 1996, critica la enorme presión psicológica e institucional que sufren los núcleos castellanohablantes, y defiende el respeto a la condición plural de la sociedad catalana; en sintonía con este político, una serie de agrupaciones -como la Asociación por la Tolerancia y contra la Discriminación, la Asociación de Profesores por el Bilingüismo o la Federación de Casas Regionales- avisaban del peligro que esta nueva normativa podía suponer para la convivencia entre los catalanes de distintas lenguas, convivencia que hasta ahora se desarrollaba modélicamente.

Es en esta línea de crítica a los presupuestos nacionalistas que guían la política lingüística de la Generalitat donde hay que encuadrar la fundación del Foro Babel, grupo de debate que se constituye formalmente el 13 de diciembre de 1996, en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Intelectuales de izquierda, profesionales del ámbito universitario y directivos o colaboradores de revistas culturales progresistas (como Viejo Topo, Ajoblanco, etc.) son los tres pilares que sustentan este "grupo de reflexión y debate", como se autodefinen. El 28 de febrero de 1997 se publica en El País un artículo, considerado como el documento fundacional del Foro, titulado "Foro Babel" y firmado por Francesc de Carreras (catedrático de Derecho Constitucional y vocal del Consejo Consultivo de la Generalitat), Félix Pérez Romera y Miquel Riera (director del Viejo Topo). En él se exponen las razones de la creación del Foro Babel (se expresa la alarma ante los derroteros que va tomando en Cataluña la actuación política, con la elevación de la ideología nacionalista a la categoría de ideología oficial y la consiguiente exclusión de otras ideologías tan legítimas como aquélla), sus principios fundacionales (centrados en la "defensa delos derechos lingüísticos de los ciudadanos, bien se ejerzan estos derechos en catalán o en castellano") y sus objetivos inmediatos ("analizar nuestra actual situación lingüística y cultural desde el punto de vista de las libertades públicas y la democracia").

A este texto fundacional le seguirá pocos meses después un "Documento sobre el uso de las lenguas oficiales de Cataluña", hecho público el 30 de abril de 1997 y firmado por noventa conocidos intelectuales (Nuria Amat, Félix de Azúa, Victoria Camps, Francesc de Carreras, Cristina Fernández Cubas, José Agustín Goytisolo, Gabriel Jackson, Juan Marsé, Eduardo Mendoza, Anna Mª y Terenci Moix, Rosa Regás, Francisco Rico, Eugenio y Carlos Trías, Esther Tusquets, entre otros), representantes del mundo de la cultura (como Albert Boadella o Rosa Mª y Xavier Sardá) y directores de revistas culturales de izquierdas (Miquel Riera o Anna Nuño). La importancia de este documento reside en lo que supone de disidencia de los dogmas lingüísticos del nacionalismo por parte de un número considerable de intelectuales catalanes, rompiendo así la pretendida aceptación sin crítica por parte de este sector ante la política lingüística de las instituciones catalanas.

El 20 de junio de 1998 se publica el segundo manifiesto del Foro Babel, "Por un nuevo modelo de Cataluña", firmado esta vez por más de quinientos ciudadanos y ciudadanas procedentes de los más variados sectores sociales. En esta ocasión el texto va más allá de la estricta cuestión lingüística, al encerrar una crítica ideológica del nacionalismo catalán, el cual, sin respetar la pluralidad lingüística, ideológica y cultural de la comunidad catalana, pretende imponerle una identidad unívoca y exclusiva.

Al margen de las ideas que se encierran en dichos textos, nos interesa en primer término subrayar que los documentos del Foro Babel vienen a plantear a la sociedad catalana que en democracia no existen -o no deben existir- temas tabúes excluidos del debate público, como hasta ahora lo había sido la cuestión lingüística:

El manifiesto del Foro Babel [...] pretende, ante todo, iniciar un debate sobre temas que, como si de algo sagrado se tratara, se exigía que permanecieran fuera de toda discusión (F. de Carreras, 29/julio/98).

Este planteamiento, ya por sí mismo, parece sintomático de la compleja situación sociopolítica por la que atraviesa Cataluña, donde se acusa a la Generalitat de haber establecido una falsa identificación entre patria=lengua: para los nacionalistas, salirse de esa ecuación supone renegar de las propias raíces culturales. La ventaja de romper con esa identificación es que

"se acabaría con una guerra lingüística estéril que obliga a ser traidor o mártir en función de la lengua que se hable habitualmente" (J.A. Rodríguez Tous, 26/mayo/1997).

Precisamente, en el fondo de esa identificación subyace la concepción romántica de la lengua como una "forma de ver el mundo", como un elemento constructor de identidad nacional, idea que es rechazada de plano por los miembros del Foro Babel:

[...] una patria, una nación o un estado cualquiera yerra cuando piensa que su principal signo de identidad es su lengua particular [...], pues, ante todo, acceder al lenguaje, sea el que sea, diluye hasta la pura anécdota el que la lengua sea románica o semítica, celta, germánica o eslava (J. Llovet, 15/octubre/97).

Considerar, como hace el nacionalismo puro, que la lengua es la esencia de la comunidad, lo único diferenciador, supone, en efecto, un grave error, máxime en el caso de la sociedad catalana, donde semejante planteamiento supondría excluir de la misma al 50% de sus miembros, es decir, aquellas personas cuya lengua materna es el castellano. El nacionalismo, llevado a sus extremos, suele derivar en un peligroso sectarismo, al considerar como los únicos legítimos y propios determinados rasgos de identidad de una parte de la sociedad. De esos riesgos ha advertido muy gráficamente Jesús Royo (1991):

La lengua puede actuar como un selector social y equivale a un carnet de ciudadanía. En el extranjero, los obreros inmigrantes pueden ser explotados impunemente porque no son ciudadanos. Aquí [en Cataluña], como no tenemos Estado y no repartimos DNI, la lengua es un identificador equivalente. Pero la finalidad es la misma: si no eres del país, no puedes aspirar a participar en el poder [...]" (cit. en Foro Babel, 1999: 185-186).

Y, al igual que la lengua, la ideología:

[Los nacionalistas] están construyendo una Cataluña que divide a los ciudadanos en buenos catalanes, los nacionalistas, y malos catalanes, los que no lo son [...]. Una Cataluña donde al discrepante se le acusa rápidamente de anticatalán (M. Zanón, 21/mayo/98).

Integrantes y simpatizantes del Foro Babel se sitúan frente a las tendencias nacionalistas, reconociendo en primer lugar que Cataluña es una sociedad plural ideológicamente:

El nacionalismo al que me opongo es el que mutila y descarta parte de la sociedad plural a la que se aplica: el que quiere dividir la realidad nacional en propietarios y advenedizos, el que pretende inventarse [...] un "extranjero interior" contra el que luchar, el que quiere suprimir y monopolizar, poniendo en peligro la ejemplar convivencia de lo diverso que se da en la vida cotidiana de Cataluña (F. Savater, 15/junio/97).

También reconoce su pluralidad lingüística: la Cataluña actual es una sociedad bilingüe, donde catalán y castellano son lenguas usadas en un 50% por sus integrantes; se defiende, por tanto, que desde la perspectiva territorial, tan propia de Cataluña es la lengua catalana como la castellana:

¿Acaso Cataluña no se presenta en la comunidad hispana con toda naturalidad y participa de sus beneficios en Iberoamérica utilizando el castellano? ¿Acaso Editorial Planeta, Aguas de Barcelona, Gas Natural o Freixenet han entrado en el mercado hispano de la mano de Ausias March? (J. Ribas, 4/agosto/98).

Y desde la perspectiva del individuo, no pocos catalanes reconocen como propias ambas lenguas:

En mi relación con los otros [...] conversamos en las dos lenguas indistintamente, ininterrumpidamente, mezcladas entre sí en la conversación social y sin conciencia alguna de este cruce constante del habla (N. Amat, 16/junio/97).

Los responsables culturales del Gobierno catalán actual insisten en separar las dos literaturas autóctonas. Yo sigo sin estar de acuerdo. ¿Cómo voy a dividirme por en medio? ¿Qué parte de mi aliento interior pertenece al aire catalán o castellano? (Ídem).

Para el Foro Babel, catalán y castellano deben ser, pues, lenguas aliadas, vehículos de transmisión por igual de la cultura catalana. Las leyes deberían reconocer y reflejar esta sociedad plural y diversa: no se considera legítimo imponer desde los poderes públicos un único modelo cultural a una sociedad múltiple y mestiza en sus manifestaciones culturales. Justamente por ello, y en el campo concreto de la enseñanza, el Foro Babel se muestra partidario de un modelo escolar bilingüe, donde tanto el catalán como el castellano sean lengua vehicular de la enseñanza: si Cataluña es una sociedad bilingüe, lo más razonable es proporcionar una educación también bilingüe a los miembros de esa sociedad. De ahí la contundente reacción del Foro ante la Ley de Política Lingüística de 1998, la cual, al convertir al catalán en lengua única de las instituciones catalanas (es la interpretación que el nacionalismo hace de la expresión "lengua propia") y lengua preferente en la Administración del Estado en Cataluña, tiende descaradamente a un monolingüismo oficial que, al margen de las consecuencias jurídicas que ello supone, no refleja la realidad lingüística de Cataluña:

La democracia consiste en responder a las necesidades actuales de los individuos que componen una determinada sociedad y, para ello, no debe tratar de ser fiel al orden político, cultural y social del pasado, sino atender a las necesidades del presente expresadas libremente por sus ciudadanos a través de sus representantes (F. de Carreras, 19/abril/97).

Se insiste, pues, en los peligros de anteponer los derechos colectivos o territoriales a los derechos y libertades individuales:

La razón última de la política son los individuos. También ellos son la razón última de los derechos, aunque los llamemos derechos colectivos. La discriminación consiste en no ver a las personas por sus características individuales, sino por su pertenencia a este o aquel grupo (V. Camps, 28/septiembre/98).

Tal vez la más clara denuncia de la transgresión jurídica que supone la ley es realizada por uno de los políticos artífices de la Constitución española de 1978, Gregorio Peces-Barba (24/abril/98), quien califica de "ingeniería jurídica desleal" la política lingüística de la Generalitat, que intenta superar indebidamente los límites fijados en el artículo 3º de la Constitución ("El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla") y en el propio Estatuto de Cataluña ("La Generalitat garantizará el uso normal y oficial de los dos idiomas...").

Los miembros del Foro Babel subrayan, por otra parte, los beneficios que comporta el bilingüismo:

A la mayoría de los catalanohablantes no nos importa tener que cambiar de lengua para hablar con quienes se expresan más cómodamente en castellano. No sólo no nos importa, sino que nos parece que ese es el punto enriquecedor del bilingüismo. Un bilingüismo tan espontáneo que debiera ser causa de orgullo, pues seguramente carece de parangón en el mundo (V. Camps, 23/abril/97).

Un bilingüismo que, en efecto, es asumido de forma natural por la inmensa mayoría de la población catalana, hasta tal punto que se ha llegado a negar que exista un problema lingüístico real en el desenvolvimiento cotidiano de esta comunidad (lo cual es fácilmente observable por cualquier persona llegada de fuera de Cataluña). Esta situación contrasta con lo que sucede en el ámbito político: la intervención en castellano de algún miembro del Parlament ha llegado a ser vista como una intolerable agresión a los políticos y políticas allí presentes. El Foro Babel considera, pues, que las sanciones e imposiciones previstas en la ley para fomentar el uso del catalán suponen una intrusión en el ámbito privado por parte de las instituciones públicas, las cuales nunca deben arrogarse el derecho a intervenir en la expresión personal lingüística. Por todo ello, el Foro estima que esta manía intervencionista de la ley es, antes que efectiva, contraproducente:

[...] Los ciudadanos de este país vemos cómo se está consiguiendo que una lengua, el catalán, no sólo esté dejando de servir para que la gente que la habla se comunique entre sí, sino que se está (la están) convirtiendo en todo lo contrario, en motivo de agresión y discordia (A. Mª Moix, 30/diciembre/97).

Pero esta crítica a la imposición coactiva del catalán no implica una propuesta de abandonar esta lengua a su suerte: por el contrario, el Foro Babel defiende con toda claridad que, al ser una lengua minoritaria, el catalán debe ser merecedor de una protección y un trato especial.

Estas son, en definitiva, las propuestas y los objetivos con que inició en 1996 su andadura el Foro Babel, el cual, como se dijo, no pretende erigirse como una organización política sino como un espacio de debate público donde tratar sin complejos y con total libertad expresiva cuestiones referidas a la lengua y al nacionalismo, temas tabúes hasta entonces en Cataluña.

En cualquier caso, la existencia del Foro Babel ha estado jalonada de duras críticas y de interesadas interpretaciones por parte de representantes del nacionalismo catalán, que han tachado a esta plataforma cívica de "anticatalanismo" y "españolismo". Así, el artículo de Albert Manent, "Babel, compañeros de viaje" (6/octubre/97), califica a los miembros del Foro Babel como "una amalgama de españolistas químicamente puros, catalanistas no esencialistas, antipujolistas viscerales, profesionales del esnobismo, hijos de falangistas o carlistas de cuyos padres [...] han heredado la fobia contra el nacionalismo catalán". En otras ocasiones, desde las páginas de los periódicos se ha llegado al insulto personal y la difamación de algunos intelectuales miembros del Foro. Planteamientos cercanos a los defendidos por el Foro Babel son también objeto de todo tipo de censura, cuando no de verdaderos ataques a la libertad de expresión; así, recientemente, el 16 de diciembre de 1999, un grupo de estudiantes radicales impidió por la fuerza que se llevara a cabo en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Barcelona un debate sobre el nacionalismo, organizado por la asociación de Profesores para la Democracia, y en el que tenían previsto intervenir el ya citado Aleix Vidal-Quadras (actualmente eurodiputado del Partido Popular) y el profesor Jon Juaristi, debate que finalmente sólo pudo celebrarse mes y medio después en un hotel de la ciudad (El País, 5/febrero/2000).

Pese a todo, el Foro Babel va creciendo en número de adhesiones y extendiéndose por toda la geografía catalana, con la creación de secciones locales o comarcales del Foro. En la actualidad, y después de más de tres años de existencia, sus objetivos siguen centrándose en el mantenimiento del debate público y la denuncia abierta de las agresiones a los derechos lingüísticos individuales; la consecución del diálogo sereno con los nacionalistas, que aún parece imposible; así como extender la reflexión y el debate a otros fenómenos discriminatorios nuevos que van surgiendo -como en otras tantas sociedades occidentales- también en la sociedad catalana, como el surgimiento de brotes de racismo y xenofobia.


Referencias

Amat, Nuria (1997). "¿Qué lengua pertenece a quién?" (El País, 16 de junio), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 142-145.

Camps, Victoria (1997). "La lengua, otra vez" (El País, 23 de abril), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 134-136.

----- (1998). "Libertad individual, derechos colectivos" (La Vanguardia, 28 de septiembre), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 229-231.

Carreras, Francesc de (1997). "Lenguas: democracia y libertad" (El País, 19 de abril), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 130-133.

----- (1998). "¿Qué dice el Foro Babel?" (El País, 29 de julio), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 209-213. Foro Babel. El nacionalismo y las lenguas de Cataluña (1999). Estudio preliminar y selección de textos: Antonio Santamaría. Ediciones Áltera, Barcelona.

Llovet, Jordi (1997). "Lenguaje, humanidad y patria" (El País, 15 de octubre), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 151-153.

Lodares Marrodán, Juan Ramón (2000). El paraíso políglota. (Historias de lenguas en la España moderna contadas sin prejuicios). Taurus, Madrid.

Manent, Albert (1997). "Babel, compañeros de viaje", El País, 6 de octubre.

Moix, Ana María (1997). "Leyes socialmente peligrosas" (El País, 30 de diciembre), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 157-159.

Peces-Barba Martínez, Gregorio (1998). "Lamentos en el veinte aniversario" (El País, 24 de abril), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 248-254.

Ribas, José (1998). "Babel, cultura y democracia" (La Vanguardia, 4 de agosto), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 214-216.

Rodríguez Tous, Juan Antonio (1997). "Lengua sin patria" (El Mundo, 26 de mayo), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 140-141.

Royo, Jesús (1991). Una llengua és un mercat. Edicions 62, Barcelona.

Santamaría, Antonio (1998). "Lengua propia, conducta impropia" (El Viejo Topo, mayo), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 181-197.

Savater, Fernando (1997). "El nacionalismo obligatorio" (El País, 15 de junio), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 241-243.

Zanón Simón, Miguel (1998). "Sobre el nacionalismo en Cataluña" (Diari de Tarragona, 21 de mayo), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 198-200.

More information on the Foro Babel can be found at: http://www.forobabel.org


Notas

0 La versión inglesa de este artículo fue publicada en Londres (Reino Unido) en South Bank European Papers 5/2000, con el título "The Influence of the 'Foro Babel' on Catalan Society".
1  Puede verse, no obstante, una versión más matizada en Lodares Marrodán (2000).


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